Con su mezcla de new wave, rock enérgico y toques pop, Nada Personal irrumpió en las radios con un sonido fresco, moderno y cosmopolita, algo poco habitual en la escena argentina de mediados de los ochenta.
El bajo de Zeta Bosio marcando el ritmo, la batería de Charly Alberti sosteniendo la cadencia y, por supuesto, la voz inconfundible de Gustavo Cerati, dieron forma a un clásico inmediato.
La letra, con su aire enigmático, hablaba de la superficialidad de los vínculos y la incomunicación emocional, una temática que se volvió universal y que aún hoy resuena con fuerza.
Fue un espejo de los tiempos y una señal de que Soda no se conformaba con ser un grupo más.
Su estreno en vivo fue explosivo: el tema abrió de par en par las puertas de la masividad, acompañando la gira nacional e internacional del álbum, y marcando el inicio del fenómeno continental que Soda Stereo representó.
Escuchar Nada Personal es volver a esa Argentina de los ochenta donde el rock en castellano empezaba a traspasar fronteras, dejando en claro que la música, cuando es auténtica, no necesita más que eso: ser personal, aún cuando se disfrace de nada.