2/9/25

More Than This – Roxy Music (1982)


En 1982, cuando la música de los ochenta ya había desplegado buena parte de su arsenal sonoro, apareció una joya que, sin estridencias, se convirtió en uno de los himnos más delicados y elegantes de la década: More Than This, de Roxy Music. Incluido en el álbum Avalon, el tema condensó la madurez artística de una banda que había transitado del glam rock experimental de los setenta hacia un sonido etéreo, sofisticado y profundamente melódico.

La misma se convirtió en un retrato fiel de la transición social y musical de aquellos años.

Mientras el mundo se debatía entre la velocidad del cambio tecnológico y los nuevos códigos culturales, More Than This ofrecía un remanso, una pausa introspectiva que parecía susurrar que no hay más que “esto” –el instante, lo vivido, lo que sentimos en el ahora.

Con una instrumentación refinada, de atmósfera envolvente, y la voz inigualable de Bryan Ferry, que destilaba elegancia, nostalgia y un dejo de melancolía, el tema se elevó como un símbolo de la sofisticación pop de los ochenta. No fue un éxito de masas en términos comerciales, pero sí un punto de unión entre lo popular y lo exquisito, entre la pista de baile tenue y la contemplación íntima. Su vigencia radica en que encapsula la esencia de una época que buscaba brillar, aunque supo detenerse a contemplar lo sutil.

Hasta allí me eyecto: hacia un un universo de espejos, luces bajas y emociones suspendidas. Es reencontrarse con la sensibilidad artística de Roxy Music y, sobre todo, con la capacidad de Ferry de convertir cada palabra en caricia y cada silencio en eternidad. Una canción que, sin alardes, se convirtió en mucho más que música: se volvió un estado de ánimo, un recuerdo imborrable de los ochenta.

Podría sintetizar esta semblanza afirmando que la voz de Bryan suena increíblemente genial en esta canción. ¡Qué obra maestra atemporal! Grabé esto de la radio en mi reproductor de casetes; por aquellos entonces nunca imaginé que miraría hacia atrás a esos días ¡y los extrañaría tanto!...

Honesty – Billy Joel (1978)


¡Muy buen martes, amigos ochentosos! (“doble ese” en el nombre de mi blog, se lo digo con honestidad). ¡Y ya que estamos, vaya un humilde correspondencia a esta sublime cualidad humana!…
A finales de los años setenta, cuando la música navegaba entre la balada romántica, el rock más visceral y los primeros destellos de lo que sería la década dorada de los ochenta, Billy Joel regaló al mundo una de sus más puras creaciones: Honesty. Una balada despojada de artificios, sostenida por la fuerza del piano y por la voz inconfundible del neoyorquino, que alcanzó a millones de oyentes con un mensaje tan sencillo como contundente: la honestidad es, en definitiva, el mayor tesoro en una relación.

El tema se convirtió en un himno de sinceridad emocional, con esa cadencia melódica que acaricia el alma y que logra, aún hoy, emocionar como en su primer día. Más allá de su pertenencia cronológica a la década del setenta,

Honesty encierra un espíritu que se expandió plenamente en los ochenta, cuando fue redescubierta en radios, compilados y pistas de las discotecas y bares donde la música se vivía como parte esencial de la vida nocturna.

Su autor, William Martin “Billy” Joel (nacido en 1949, Nueva York), es uno de los cantautores más influyentes de la música popular. Conocido como el “Piano Man” gracias a su éxito homónimo, desarrolló una carrera prolífica en la que combinó baladas profundas, rock melódico y piezas cargadas de comentario social. Dueño de una discografía abundante y de una sensibilidad lírica inconfundible, Joel ha sabido transitar generaciones enteras sin perder vigencia, consolidándose como una verdadera leyenda de la música. 

...Y si bien Honesty pertenece al álbum 52nd Street, lanzado en 1978, su espíritu encaja a la perfección dentro de un blog como este, dedicado de lleno a la música de los ochenta pues esos años no se explican sin los cimientos que dejaron temas como este: melodías que trascendieron la barrera del tiempo, acompañando recuerdos, amores, nostalgias y sueños.  Incluirla aquí es, más que un acto de justicia poética hacia una canción que, en medio de la vorágine de décadas, nos hace recapacitar que esa, la honestidad, es la palabra más difícil de encontrar.

¡Y sí!: Billy es una leyenda: no me cabe la menor de las dudas. Esta canción es pura perfección, capturando el alma misma, el corazón y la verdad en sí… y un trocito pequeño de mis ilusiones quinceañeras hecha añicos, lamentablemente

Smalltown Boy – Bronski Beat (1984)

El homenaje a este viernes viene de la mano de un himno “de aquellos himnos ochentosos”… Smalltown Boy , lanzada en 1984, es una mitol...