16/9/25

Maneater – Hall & Oates (1980)


¡Ah, los 80!
Esa década de luces tornasoladas y encandiladoras, peinados extravagantes y música que te hacía sentir invencible. Y en medio de todo ese furor, apareció Maneater, de Hall & Oates, una épica canción que, para quienes éramos adolescentes en ese entonces, no era solo un éxito más, sino un rito de iniciación. 

 Cuando sonaban esos primeros acordes con el saxofón, algo cambiaba. No era un "lento" para soñar despierto, ni un tema para enamorarse; consistía, más bien, en una melodía que nos hablaba de la vida real, del lado salvaje del amor. Era una advertencia, una lección de supervivencia envuelta en un ritmo pegadizo.

Una vez que tradujimos la letra con la inocencia y el atrevimiento de la adolescencia a flor de piel, pensamos que era fascinante y un poco aterradora. Nos hablaba de una mujer poderosa, astuta, que usaba su encanto para obtener lo que quería. 

Maneater –lanzada en 1982– era la banda sonora de la cautela, del "cuidado con ella". En ese entonces, lo bailábamos y nos preguntábamos quién era esa "devoradora de hombres". ¿Era, quizá, la chica parada junto a sus amigas, la que todos miraban pero nadie se atrevía a sacar a bailar? Nos imaginábamos historias y nos dábamos consejos, como si el tema fuera un manual para el peligroso e innovador arte del cortejo...

Hoy, cuando escucho esos mismos acordes, no puedo evitar que un torbellino de recuerdos me invada, en especial en mis primeras “escapadas” a la Confitería Gipsy, en los altos del Club Sarmiento. Me veo de nuevo por esos lugares, con los pantalones apretados y los bríos a full, sintiendo que el mundo era nuestro. 

Es este un ancla a esa época de descubrimientos, de primeras decepciones y de lecciones de vida que nos llegaban en forma de música. Hall & Oates crearon un éxito y, a su vez, nos dieron una joya de la cultura pop que se convirtió en una pieza clave de nuestra adolescencia. 

Es la prueba puntual de que hay canciones que van más allá de un simple ritmo; son cápsulas del tiempo que nos transportan a los mejores días de nuestra juventud, recordándonos quiénes fuimos y cómo empezamos a entender el juego del “futuro e inminente amor”.

No hay comentarios.:

Publicar un comentario

Smalltown Boy – Bronski Beat (1984)

El homenaje a este viernes viene de la mano de un himno “de aquellos himnos ochentosos”… Smalltown Boy , lanzada en 1984, es una mitol...